

Hermana Rosanne Popp, M.D.
Siendo ya enfermera, Dra. Hermana Rossane Popp acababa de completar su maestría para ser enfermera practicante. Sin embargo, se encontraba frustrada por la falta de oportunidades que tienen las enfermeras practicantes para trabajar con los pobres.
"¿Quieres ser doctora"? le preguntó una persona encargada de la administración de un hospital, durante una conversación en 1988. "No lo sé", contestó.
Convertirse en doctora era algo que nunca había considerado, pero con la semillita plantada, ya no se podía volver atrás. Pronto se encontraría comprometida a completar un año de pre-medicina, y luego cuatro de la carrera y tres de residencia.
Hoy trabaja en un centro de medicina familiar en el Suroeste de Houston, cuidando y educando a los pobres e inmigrantes que visitan la clínica. Los retos son muchos, desde las barreras culturales y del idioma, pues atiende a pacientes de Centro y Sur América, el Medio Oriente, Asia y África Occidental, hasta el no tener los recursos para enviar a los pacientes a cardiólogos, gastroenterólogos o a otros especialistas según lo requieran. Pero disfruta de la independencia y conocimientos que ha adquirido al haber estudiado la carrera de medicina, al igual que de los éxitos de la clínica, como el laureado programa que comenzó hace un año para apoyar y educar a pacientes diabéticos.
"No importa quién seas, ofrece tu trabajo voluntario", aconseja a quienes desean hacer algo para ayudar a su comunidad. "Hay tantos lugares que necesitan de tu ayuda. No te quedes en casa. En lugar de pensar acerca de ti mismo, haz algo por los demás. Nunca se está demasiado ocupado. No tiene que ser tres veces a la semana; podría incluso ser solamente una vez al mes. Esa es la mejor manera de sentirse bien con uno mismo", concluye.