Hermana Joyce Susan Njeri

Hermana Joyce Susan Njeri

Unos días antes de mi Profesión, que fue el 10 de diciembre, 2005, fui a un retiro de 8 días. Este fue un momento especial en mi vida. Durante el retiro, reflexioné sobre el llamado de Jeremías. El Profeta Jeremías tenía dudas y miedos sobre su vocación. Cuando respondió al Señor, dijo que él era joven y no sabía cómo hablar. 
 
El Señor le pidió a Jeremías que no tuviera miedo porque El estaba con él. Con fe Jeremías confió en el Señor. Como al profeta Jeremías, a mí también se me dificulta confiar en mis deseos y sentimientos interiores. Después de rezar y reflexionar sobre esta lectura, sentí que el Señor me llamaba a creer y confiar en mi deseo porque mis sentimientos son temporales.
 
El Señor imprimió este mensaje de fe en mi corazón y sentí el llamado de confiar en fe. En mis reflexiones y oraciones, sentí que el Señor esta siempre conmigo en mi camino.
 
Cuando llegué al final del retiro, estaba en paz conmigo misma y sin dudas o miedos. Experimenté el amor incondicional de Dios y la garantía de Dios que de El siempre estará conmigo.
 
La noche antes de mi Profesión me pareció muy larga, porque estaba nerviosa. Sabía que al día siguiente haría un compromiso que es fácil de decir pero muy exigente para vivirlo. El llamado requiere fidelidad en oración, humildad y bondad. Cuando llegó el día, sentí que el Señor me dio fuerzas. Con alegría y paz en mi corazón, hice mi Primera Profesión de Votos, de acuerdo a las Constituciones de la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. 
 
Es con alegría que me uno a otras Hermanas para responder al llamado del Obispo Dubuis, nuestro fundador, “Nuestro Señor Jesucristo, sufriendo en una multitud de enfermos y necesitados de toda condición, busca alivio en sus manos.” 
 
En el Evangelio, Jesús dio una misión a sus discípulos y les prometió que estaría con ellos hasta el final de los tiempos. Hoy Cristo me da una misión y me promete que El estará conmigo. Siento que la misión de Cristo es urgente y exigente. Estoy segura de que Dios está realmente conmigo. El Espíritu de Dios es el que me permitió hacer mis votos y creo que es el mismo Espíritu el que me está ayudando a vivir mi compromiso fielmente. Le pido al Señor que continúe guiándome mientras continúo en mi camino de discernimiento.
 
Que Dios los bendiga.