Hermana Angélica Furey


 

Hermana Angélica Furey

La Maestra

“Buenos Días, niños.”
“Buenos Días, Hermana.”
Con este intercambio de saludos, Hermana M. Angélica Furey regala
una sonrisa amorosa a sus estudiantes en la Escuela San Francisco de
Asís en Houston. Los estudiantes sonríen, ríen, y luego corren a darle un
abrazo grande.
Ha empezado otro año escolar.

Para Hermana Angélica, este es su 43avo. año en el ministerio de enseñanza. Es un rol que ella ha querido y que ha ayudado a un sinnúmero de niños a través de los años. Con infinita paciencia y amor, ella ha enseñado a estudiantes de primaria lectura, escritura y aritmética en seis escuelas desde la primera vez que pisó un salón de clase como profesora en 1956.

“Me encanta enseñar a niños pequeños,” ella explica en una voz suave y dulce que parece hace una combinación perfecta con su vocación. “Es especialmente gratificante cuando veo a un niño empezar a leer. Sabiendo que estoy ayudando a las mentes jóvenes a descubrir las palabras es una hermosa experiencia.”

Durante los últimos 25 años, Hermana Angélica ha estado enseñando en la Escuela San Francisco de Asís. La mayoría de ese tiempo lo ha pasado con alumnos del primer grado, pero en años más recientes, se ha enfocado en ayudar a alumnos del 1er al 4to grado que necesitan ayuda especial aprendiendo a leer. Ella también enseña religión a alumnos del 2do grado que están por hacer su Primera Comunión.

La Escuela San Francisco de Asís es una escuela católica de kindergarten al 8avo grado con aproximadamente 165 niños y niñas.

El llamado a la vida religiosa de Hermana Angélica empezó cuando estaba en el cuarto grado en Roscommon, Irlanda, donde nació. Ella recuerda, “Crecí en una granja y era la 5ta. de 8 hijos. Sabía que quería ser una hermana, pero no estaba segura cuál Congregación sería la mejor para mí. Cuando fui un poquito mayor, las maestras me enviaban a conocer a Hermanas que venían a nuestra escuela buscando vocaciones. Recé por orientación. Ahí es cuando vi a una Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado, con el hermoso emblema de la corona de espinas de color rojo en su escapulario. Ese emblema de inmediato me llamó la atención.”

Ella Hna.Bertille Sullivan, una Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado, que había ido a Roscommon a visitar a su prima. Hna. Angélica se reunió con Hna. Bertille y después con otras Hermanas. Ella pasó 6 meses en el Convento St. Michael en Carrigoran, la casa de recibo de la Congregación en Irlanda, y decidió que ésta era la  Congregación adecuada para ella.

“Mis padres estaban contentos por mí,” dijo ella. “Me dieron su apoyo y sabían que esto era lo que yo quería.”

El 26 de julio, 1952, Hermana Angélica, aún no una “Hermana” vino a Texas. Otra jovencita que también entraría a la Congregación, Moira Noonan, viajó con ella.

“Me impresionó de inmediato el tamaño y la belleza de la Villa de Matel, la Casa Matriz de la Congregación. Los edificios y jardines eran preciosos. No tuve miedo, pero no sabía qué esperar,” dijo ella.

Apenas llegó a la Villa, Hermana Angélica empezó sus dos años como Novicia. Su primera misión fue en el orfanato de St. Mary en Galveston y luego en la Escuela Primaria San Francisco de Asís. “Desde ese entonces  estoy enseñando,” ella añade con una sonrisa.

Hna. Angélica enseño en la Escuela Sta. Francisca Cabrini en Alexandria, Louisiana, varias veces; Inmaculado Corazón de María en Big Spring, Texas; Escuela Católica James L. Collins en Corsicana, Texas; Nuestra Señora de Fátima, Texas City, Texas; y Escuela Primaria San Francisco de Asís en Houston, donde enseña ahora.

“El llamado de fundación de nuestra Congregación dice que Jesucristo está sufriendo y busca alivio en nuestras manos. Yo veo a Jesús en los niños que no  pueden leer. Ellos están sufriendo. Si yo puedo ayudar a estos pobres niñitos con lo que hago en mi ministerio, entonces estoy viviendo ese llamado.”

Ella añade, “Hoy todavía uso el emblema de la Congregación, una corona de espinas, pero como collar alrededor de mi cuello. Ya no uso un hábito completo. Pero todavía uso velo. Después de todo, no es la ropa lo que hace a una Hermana; es el ejemplo que damos.”

Durante sus muchos años de enseñanza, Hermana Angélica ha visto muchos cambios en los retos que enfrentan los estudiantes. Ella dice, “Yo veo más niños procedentes de hogares rotos y eso es triste. Pero, yo también he visto una mayor conciencia y comprensión de las computadoras y la tecnología electrónica. Enseño a los católicos y no católicos. Todos creemos en el mismo Dios. Cuando enfrento un desafío en el salón de clase confío que el Señor me va a ayudar.”

Algunos de los antiguos estudiantes de Hna. Angélica se mantienen en contacto con ella. Muchos vienen solo a decir “Gracias.” Ella explica, “He enseñado a niños, a sus hijos, nietos y unos cuantos tataranietos en el camino. Y creo que todos han resultado muy bien. Es muy gratificante cuando un estudiante vuelve a decir que él o ella me está agradecido por enseñarle.” Ella añadió que una de sus ex estudiantes del segundo grado, Stephanie Murphy, regresó a la Escuela San Francisco de Asís como directora.

Hermana Angélica dijo que nunca ha pensado en hacer otra cosa que enseñar. “Amo lo que hago. Sé que fue la elección correcta para mí.”

Por su ministerio como maestra, Hna. Angélica ha recibido muchos premios, incluyendo ser nombrada Maestra del Año en la Escuela San Francisco de Asís. Aunque los premios son muy bonitos, Hermana Angélica se apresura en añadir que el sentimiento agradable que recibe al ser amada por tantos niños es el mejor premio.