Hermana Otilia Guerra Chinchillá

Hermana Otilia Guerra Chinchillá

Mi Camino Espiritual

Experiencia Internacional
Yo soy de Guatemala y durante mi proceso de formación como Hermana con Votos Anuales, mi experiencia internacional incluyó tiempo en los EE.UU. Llegué a la Comunidad Casa de la Paz en Houston, Texas el 10 de enero, 2008. Las Hermanas me estaban esperando con muchas ansias, y yo estaba muy contenta de empezar una nueva experiencia.

La experiencia en comunidad fue muy bonita y he aprendido mucho de cada una de las Hermanas. Me he sentido en casa, con confianza. He recibido mucho apoyo, solidaridad y comunicación y eso me ha motivado, ya que las quiero como que fueran mi familia.

Otra experiencia que me gusto fue viajar con la comunidad y visitar la casa y capilla del Obispo Dubuis. Para mí esto fue y continúa siendo una experiencia enriquecedora. El hecho de tocar esos lugares sagrados me hace sentir la presencia animadora del Obispo Dubuis en la misión que Dios nos ha dado, y al mismo tiempo, compartir y celebrar con las Hermanas diferentes acontecimientos importantes.

También he admirado en las Hermanas su entrega al Verbo Encarnado y por el ejemplo que cada una me ha dado a nivel espiritual, ministerial y personal.

En el ministerio que he realizado, me he sentido muy contenta y agradecida a Dios y a la Congregación por la oportunidad que se me hado de compartir con las Hermanas. Esta ha sido una experiencia bella. Escuchar a cada una de las Hermanas contar algo de sus historias y ver y ser capaz de sentir su espiritualidad y entrega generosa y completa al Verbo Encarnado, así como el Sí de María me ha ayudado a discernir el llamado que Jesús está haciendo en mi vida. Me he sentido muy alegre y he usado este tiempo para compartir con las Hermanas, para aprender de ellas, y para practicar el idioma inglés. También he reflexionado sobre el llamado que Jesús hace a través de las raíces de la Congregación y las experiencias de las Hermanas.

He tenido la oportunidad de participar en algunos talleres, que me han ayudado en mi crecimiento personal. Todas estas experiencias me han dado vida, mucha energía para seguir adelante y poder ayudar a los demás con mayor seguridad.

No sentí el tiempo pasar ya que disfruté el vivir en comunidad así como visitar con las Hermanas de St. Placidus y St. Anne, y con todas las Hermanas. Cada una de ellas me ha ayudado y he aprendido mucho de ellas. Ver el entusiasmo de todas las Hermanas me anima a seguir su ejemplo. Las admiro mucho. Veo que en el medio de su dolor se puede encontrar la paz, fuerza, alegría y energía que Dios les da para aceptar sus enfermedades. Todo esto ha enriquecido mi experiencia y me ha permitido profundizar mi conocimiento de las personas de Jesús y María en mis oraciones.

Estudiar inglés ha sido importante ya que me ha ayudado a comunicarme con las Hermanas y aprender sus historias. Estoy muy agradecida a todas ellas porque me han ayudado a hablar mejor el inglés y he podido conversar con las Hermanas. Ellas siempre me corrigen si cometo errores y eso es de mucha ayuda.

Profesión Perpetua
Hice mi Profesión Perpetua de Votos como Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado el 5 de enero, 2009 en Casa de Retiro en San Lucas, Guatemala.

La frase, “Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad,” ha estado resonando en mi corazón desde que hice mis Primeros Votos. He estado reflexionando sobre la frase y el mensaje que me deja es muy profundo. Esto me anima y me da Fortaleza para continuar con la misión que Dios me ha encomendado.

Dos meses antes de mi Profesión Perpetua, fui a un retiro de 30 días. Fui dispuesta y abierta a escuchar la voz de Dios. Esta fue una experiencia única e inolvidable. Pude profundizar en las diferentes áreas de mi crecimiento personal, y en la persona de Jesús y Su misión, basada en el llamado que Dios me está haciendo y en la misión de la Congregación. Fue maravilloso encontrarme conmigo misma y con Dios. Día tras día, sentí el amor de Dios en mi vida y el gran misterio que soy en la humanidad. También escuché la voz de Jesús retándome y animándome a seguirlo. Estoy muy agradecida por haber tenido esta oportunidad ya que ha sido, y continúa siendo, una experiencia muy enriquecedora en mi vida.

Mi retiro pasó tan rápido que no sentí el tiempo. Me dio la oportunidad de experimentar el silencio interior y exterior; la voz de Dios en lo más profundo de mi corazón. Escuchando Sus palabras de ánimo y reconociendo los desafíos que puedo encontrar, le pedí a Dios por la gracia, y una vez más recordé la frase “Aquí estoy, Señor para hacer tu voluntad” y eso me animó a seguirlo en la misión que fue empezada por nuestras primeras tres Hermanas. Al final del retiro, estaba llena de felicidad

Tres semanas antes de mi profesión, reflexioné sobre mis experiencias vividas en los diferentes apostolados y recordé a todas las personas que me ayudaron en mi camino diario. Me sentí muy agradecida a Dios por el llamado que El me hizo y por estar presente en todas las personas y toda la creación, ya que ellos son instrumentos que me ayudaron a descubrir el gran amor de Dios en mi vida.

Desde el 4 de enero, todo parecía una celebración y me sentía muy contenta. Yo seguía repitiendo, “Aquí estoy Señor, para hacer tu voluntad,” y mi corazón estaba feliz y agradecido a Dios, mi familia, a la Congregación y a los amigos que hice en diferentes lugares.

El 5 de enero me sentía muy emocionada. Las palabras de la Primera Lectura hicieron eco en mí. El Salmo 116 fue una acción de gracias por el llamado que Dios estaba haciendo en mi vida. El Evangelio me hizo reflexionar sobre la primera vez que me sentí llamada por Dios y sobre el camino recorrido. Todas han sido buenas experiencias en mi vida y me han ayudado en mi desarrollo y crecimiento personal.

La profesión solemne de mis votos fue un momento inolvidable en mi vida. Lo recuerdo bien. Sentí que todos estaban rezando por mí y que ellos estaban viviendo ese especial momento, tan lleno de alegría, en mi vida.

El símbolo del anillo fue muy significativo para mí. Sentí gran alegría cuando Hermana Lillian Ann me dio el anillo diciendo: “Reciba este anillo como símbolo de su alianza permanente a Dios y a la Congregación. Que sea recordatorio, que ni en muerte ni en vida, ni absolutamente nada, pueda nunca separarla del amor de Cristo Jesús, nuestro Señor.” Experimenté en lo profundo de mi corazón el gran amor de Dios y me sentí agradecida a Dios y a mis padres por traerme a este mundo y poder disfrutar de las maravillas a mi alrededor. Nunca voy a olvidar la entrega de mis padres, mis hermanos y hermanas y de mí misma a Dios y a la misión que se nos ha encomendado.

Cada una de las ofrendas tenía un significado para mí en mi caminar diario, en mi oración, en mi familia, en mis experiencias en las diferentes misiones, la Congregación, nuestro fundador y el carisma de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. Estamos invitadas a llevar el amor de Jesús a todas las personas, especialmente las más vulnerables en la sociedad y a ser Evangelios de Amor. El pan y el vino también representan todos mis esfuerzos diarios, mis esperanzas y momentos felices que me alimentaron para seguir adelante y servir con alegría.

Agradezco profundamente al Mons. Mario Alberto Molina Palma de la Diócesis de Quiché por aceptar la invitación y celebrar la Santa Eucaristía, a Padre Rigoberto España y Padre Juan de la prelatura de Esquipulas, a Padre Eliceo y Padre Carlos de la Diócesis de Zacapa, que me apoyaron en mi despertar vocacional, a Padre Adonai de El Salvador y tres sacerdotes de Guatemala. Les estoy muy agradecida por su presencia.

Después compartimos un delicioso almuerzo acompañado por mariachis. Estuve muy contenta de tener a mi madre, hermanos y hermanas, cuñadas y cuñados, sobrinas y sobrinos, familiares, Hermanas, amigos compartiendo mi felicidad. También sentí la presencia de mi difunto padre. Todos ellos me ayudaron a sentirme amada y agradecida por mi vida y reforzaron mi compromiso con el pueblo de Dios.

Le agradezco a mis padres por darme la vida, por apoyarme y por enseñarme valores espirituales, a mis hermanos y hermanas, cuñadas y cuñados por apoyarme siempre, a la Congregación por darme formación y siempre apoyarme. Me gustaría agradecer a las Hermanas en la Casa de Formación, Hermana Lillian Anne Healy, Líder de la Congregación, por haber recibido mis votos; y a todos mis familiares, amigos y Hermanas que me hicieron sentir muy feliz en la celebración de este inolvidable día, lleno de alegría, felicidad, amor y entrega.