Hermana Mary McCluskey

 

Hermana Mary McCluskey

Mi Vida como Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado

Soy Hermana de la Caridad del Verbo Encarnado, Houston, Texas desde 1949. Mi llamado a la Vida Religiosa vino temprano en mi adolescencia. Yo puse este pensamiento “de lado”, por decir, por un número de años, pero Dios parecía seguir empujándome a responder al llamado. Con oraciones, guía espiritual y discernimiento, escogí “seguir el camino menos transitado” y entré a la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado. Esta decisión me llevó miles de millas lejos de mi casa en Co. Monaghan, Irlanda a Houston, Texas donde empecé mi Formación Religiosa y mi futura forma de vida.

Mis años de Noviciado fueron realmente una base y un trampolín para continuar con mi camino espiritual. Crecí en un entendimiento profundo de la vida consagrada, la disciplina de la Vida Religiosa y nuestra misión de encarnar el amor de Dios en todos, especialmente los enfermos, los necesitados y los pobres. En otras palabras, ser “Evangelios de Amor” a ricos y pobres por igual. Mi educación en enfermería empezó en la Escuela de Enfermería del Hospital St. Joseph, Houston, Texas en 1953. Me gradué en 1957 con un grado de Bachiller en Ciencias en Enfermería. Ese mismo año hice mi Profesión Final de Votos de por vida en la Congregación de las Hermanas de la Caridad del Verbo Encarnado.

Para continuar mi educación en enfermería asistí a la Universidad Católica de América en Washington, D.C. en 1960. Dos años después, en 1962, me gradué con un grado de Maestría en Ciencias en Enfermería. Lo que siguió fue una carrera amplia en enfermería y educación en liderazgo de enfermería en varias áreas de especialidad en enfermería. Temprano en los años 80 hubo un cambio en el enfoque en los aspectos emocional y espiritual en el cuidado de los pacientes. Con esta nueva misión a la vista me embarqué en la preparación para el ministerio de Cuidado Pastoral. Asistí a la Universidad de St. Louis en St. Louis, Missouri de 1981-1982. Durante ese año completé el Programa de Ministerio Corporativo en el Departamento de Estudios Teológicos en la Universidad. Recibí mi Certificación como Asociada Pastoral por la Conferencia Católica de los Estados Unidos. Empecé mi Ministerio de Cuidado Pastoral el cual continuó por los próximos veinte años de mi ministerio activo. En el transcurso de esos años tuve el privilegio de asistir a la Universidad La Salle en Philadelphia, Pennsylvania y obtuve un grado de Maestría en Artes. También recibí mi estado de Capellán Avanzado bajo la recomendación de la Asociación Nacional de Capellanes Católicos y la Conferencia Católica de los Estados Unidos.

Mi llamado a ser Ministro Pastoral fue, creo yo, una invitación del Señor a estar presente a la gente cuando siente dolor, ya sea espiritual o emocional en cualquier tiempo en sus vidas. Encontré que mi presencia respetuosa, mi disponibilidad, mi escuchar activo y mi caminar con ellos en su dolor trajeron consuelo. Esto frecuentemente reforzaba la divina relación humana que se necesitaba en una situación.

Durante mi ministerio activo, como enfermera o como capellán de hospital, concientemente traté de comunicar el mensaje de amor de Dios por medio de palabras y obras. Mi experiencia en el Ministerio Pastoral ha enriquecido, profundizado mi vida de fe, el significado del Misterio Pascual y mi propia finitud. Estas verdades me tocaban más profundamente cuando consolaba a los pacientes moribundos y sus seres queridos. También me hizo estar conciente de la necesidad de oración y de una unión cercana con Dios para que las semillas de fe, esperanza y amor que germinan por dentro sean reflejadas en nuestras palabras y obras.