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Hermana Dorothea Walsh
Sirviendo con Alegría
La vida es una Gracia. Cuando reflexiono sobre mi vida de servicio, estoy agradecida al Señor por las muchas oportunidades que la vida me ha dado - tiempo para discernir y tiempo para crecer. Siendo una joven religiosa y después de recibir mi grado de Bachiller en Artes y después una Maestría en Educación Religiosa tuve el privilegio de hacer ministerio como maestra en la Escuela Nuestra Señora de Fátima en Texas City y en la Escuela Santa Francisca Cabrini en Alexandria. También tuve el privilegio de hacer ministerio como Directora de Programas de Educación Religiosa y programas de Educación para Adultos en parroquias en la arquidiócesis así como en parroquias fuera de la Arquidiócesis de Galveston-Houston. Estas experiencias me iluminaron y recompensaron.
Fue muy emocionante y desafiante pasar del salón de clase y entrar a la vida parroquial como la nueva Ministro Parroquial en la Parroquia Reina de la Paz, La Marque, a mediados de los años 1970. El Concilio Vaticano Segundo ya había sucedido. Según lo que observé, no mucho de las “buenas nuevas” de sus documentos habían sido difundidas. Eso iba a cambiar pronto en Reina de la Paz. El liderazgo de la parroquia publicó un “llamado a ministerio” informando a los feligreses de nuestra necesidad de ayuda mientras que al mismo tiempo les pedía que reflexionaran sobre su propio llamado bautismal y su compromiso a él. Nuestro pedido y esfuerzos educativos trajeron resultados duraderos. Muchos hombres y mujeres respondieron al llamado, asistieron a un programa de instrucciones preparatorias, y se registraron para servir como lectores en las liturgias de fin de semana cuando se les necesitaba. En su rol de ministros de Comunión en celebraciones litúrgicas así como para los hospitalizados, los católicos en los centros de convalecencia locales y para los confinados a casa, estos hombres y mujeres comisionados muy capazmente y amorosamente compartieron de ellos mismos, de su tiempo y del Verbo con sus hermanos y hermanas que estaban enfermos.
Con el tiempo, el ministerio de Comunión se desarrolló a un servicio inter-parroquial e inter-generacional nombrando al Hospital Mainland como su punto céntrico. La capilla de oración en el hospital sirvió como el lugar de reunión los domingos en la noche donde representantes de tres parroquias aledañas se reunían con representantes de la Parroquia Reina de la Paz. A las 7:00 p.m. empezábamos nuestro servicio con oración, cantos, escrituras, distribución de boletines parroquiales y una división de la lista de enfermos en el hospital. Estos representantes iban en pares con la Comunión para hacer ministerio con los enfermos. Cuando se terminaba la tarea, todos regresaban a la capilla de oración para dar reportes, compartir y la oración de cierre. Esta dimensión de “Comunidad” cuidando a los enfermos dio testimonio de nuestra fe mientras que al mismo tiempo fue una fuente de ánimo para los que estaban hospitalizados.
La vida parroquial estaba incompleta sin un programa de estudios bíblicos. En los años 1970 no había o había muy pocos programas apropiados para estudio de la Biblia para adultos disponibles para los laicos. Ellos tenían hambre de mayor entendimiento de la Palabra de Dios. El Señor dio la solución. La Diócesis de Little Rock desarrolló un programa de estudio de Biblia que suplió las necesidades de la gente. El Programa de la Diócesis de Little Rock dio pautas y recursos para establecer un programa de Biblia parroquial, y entrenó a líderes de grupos de Biblia. Ese era el tesoro que necesitábamos. El tener el Comentario de Biblia Collegeville y su panfleto de preguntas (parte del programa), empezando con los Hechos de los Apóstoles, nos dio un incentivo para aprender, discutir, rezar, y poner mayor atención a la Palabra de Dios en nuestras vidas. El poder estudiar un libro de la Biblia cada semestre fue algo sobresaliente y una bendición en nuestras vidas. Cuando terminaba el estudio del otoño nos reuníamos a compartir una cena lo que permitía que nos uniéramos más como grupo. Y cuando terminaba el estudio de las escrituras de primavera nos reuníamos para compartir / aprender sobre una comida Seder y la historia de la pascua de los judíos.
Nada dura por siempre, y con el tiempo me mudé de Ministerio Parroquial y del campo de la educación a Cuidado Pastoral. Después de completar Educación Pastoral Clínica en San Francisco, asumí el rol de capellán en el Hospital San Francisco Xavier, Tulsa, OK. Allí pasé cinco años. Después de completar mi asignación a esa misión, fui transferida a Houston y empecé a trabajar en el Hospital CHRISTUS St Joseph donde serví como Representante de Pacientes por siete años. Cinco de esos años, fui miembro del equipo de orientación mensual para trabajadores que buscaban empleo en el Hospital CHRISTUS St. Joseph. Compartir los valores del sistema y la larga historia de la organización con nuevos empleados fue una bendición. Para mejorar más la misión de CHRISTUS y los valores centrales era mi deber crear exhibiciones que mostraran varias fiestas religiosas, fiestas de temporada apropiadas y días del sistema mejorando el espíritu de la organización y promoviendo un ambiente de sanación. Cada día que serví en CHRISTUS fue un día especial ya que era un ambiente lleno del Espíritu. Hacer ministerio con los enfermos en el momento de sus necesidades más profundas fue una “gracia.”
La jubilación aparecía en el horizonte. Traía consigo nuevos vientos de emoción, nuevas bendiciones y por supuesto vientos de cambio. Desde principios del 2008, he estado involucrada en Contar Cuentos en la Escuela Católica Reina de la Paz en Houston. En lugar de usar los clásicos como material para este especial esfuerzo con los niños en grados 3, 4 y 5, escogí usar la historia de amor de Dios usando las Escrituras como guía para nuestro estudio. Como continuación de esa gran historia de amor, planeamos explorar nuestra propia historia y aprender más sobre nosotros mismos, nuestras conexiones, nuestras responsabilidades en la familia, en la parroquia, en la arquidiócesis, y en la iglesia universal. Con el tiempo, continuaremos estudiando las vidas de los santos. Este es un tiempo muy emocionante para mí. Encuentro que el trabajo con los niños me estimula y me recompensa